Bitcoin retrocedió el 13 de julio y se mantenía cerca de los 63.000 dólares después de perder más de 1% desde la medianoche UTC, según CoinDesk. El movimiento llegó junto con una ola más amplia de aversión al riesgo tras ataques aéreos mutuos entre Estados Unidos e Irán durante el fin de semana.
El episodio importa para los mercados cripto porque reactivó preocupaciones macroeconómicas que suelen pesar sobre los activos de riesgo. Los futuros del crudo Brent subieron más de 3% y se acercaron a 79 dólares por barril, mientras el conflicto elevaba las dudas sobre el transporte marítimo por el estrecho de Ormuz, una ruta clave para el petróleo.
El aumento del precio de la energía puede añadir presión inflacionaria y reducir el margen para una política monetaria más flexible. Ese vínculo entre petróleo, inflación y expectativas de tasas dejó a los operadores atentos a los datos de inflación de Estados Unidos previstos para esta semana, incluidos el IPC del martes y el IPP del miércoles.
Aun así, la caída de bitcoin no borró señales de demanda institucional. CoinDesk señaló que los ETF al contado de bitcoin y ether acababan de romper rachas de ocho semanas de salidas, un dato que apunta a renovado interés por las dos mayores criptomonedas.
El mercado también observa el avance regulatorio en Estados Unidos. Taran Dhillon, jefe de activos digitales en Kula, dijo a CoinDesk que la semana estará marcada por una tensión entre factores macroeconómicos y geopolíticos, y añadió que el progreso de la Clarity Act podría ayudar al sector al reducir la incertidumbre sobre cómo se clasifican y supervisan los activos digitales.