CoinDesk publicó una nueva entrega de Crypto Long & Short en la que Gregory Mall, director de inversiones de Lionsoul Global, pone a prueba una pregunta práctica para asignadores: no solo si conviene tener bitcoin, sino cuánto peso puede soportar una cartera balanceada y bajo qué regla de gestión. El análisis parte de una cartera tradicional 60/40 de acciones globales y bonos core, a la que incorpora bitcoin spot con pesos de 2,5% y 10%, con rebalanceo mensual entre enero de 2021 y marzo de 2026.
El resultado central es que añadir bitcoin elevó los retornos y los ratios de Sharpe en años fuertes para el mercado cripto, mientras que el núcleo tradicional de la cartera ayudó a amortiguar los períodos más débiles. Sin embargo, las asignaciones más grandes también aumentaron la volatilidad y profundizaron las caídas máximas, lo que convierte el tamaño de la posición en una decisión tan importante como la selección del activo.
El artículo también compara la exposición directa con una alternativa sistemática: una manga basada en tendencia que alterna entre bitcoin y efectivo según señales de mercado. Según el análisis, este enfoque quedó entre la cartera 60/40 pura y la mezcla con bitcoin spot en términos de riesgo y retorno, reduciendo el impacto de los años extremos a cambio de renunciar a parte del potencial alcista.
La división por regímenes de mercado aporta más contexto. En fases alcistas, tanto bitcoin spot como la estrategia de tendencia superaron a la cartera 60/40 sin cripto. En mercados bajistas, la diferencia fue más marcada: la exposición directa trasladó más pérdidas de bitcoin al portafolio total, mientras que la estrategia basada en tendencia buscó apartarse de caídas persistentes.
CoinDesk señala además que los mercados laterales merecen más atención, porque en esos períodos no hay una tendencia clara que recompense la convicción ni un rebote limpio que compense una mala entrada. El análisis no pretende predecir el próximo ciclo, sino mostrar que la regla de tenencia puede influir tanto como el porcentaje asignado, especialmente cuando las caídas ponen a prueba la disciplina del inversor.