Una parte del grupo FTX sí resistió el colapso: LedgerX, una bolsa y cámara de compensación regulada por la CFTC, mantuvo separados e intactos los activos de sus clientes, según un artículo de opinión publicado por CoinDesk. Para las autoras, ese contraste con la plataforma offshore de FTX, acusada de usar indebidamente activos de clientes durante años, resume el argumento a favor de la Ley CLARITY en Estados Unidos.
El debate importa porque las finanzas tradicionales están avanzando hacia los mercados cripto al contado. CoinDesk cita movimientos de PNC, Citigroup y Visa como señales de que los activos digitales ya no son un segmento aislado. En ese contexto, la falta de un marco federal claro para trading al contado y custodia puede dejar riesgos repartidos entre agencias, guías regulatorias y normas estatales desiguales.
El texto plantea que la Ley CLARITY fijaría una estructura federal para supervisión, segregación de activos de clientes, gestión de conflictos de interés, suficiencia de capital y transparencia. Sus defensoras la comparan con un marco base que luego las agencias desarrollarían mediante normas más detalladas, mientras que sus críticos sostienen que la propuesta podría ser demasiado blanda.
CoinDesk también señala que el proyecto tiene apoyo fuera del sector cripto, incluidas firmas como Fidelity, Goldman Sachs y Franklin Templeton, que han pedido al Congreso aprobar reglas claras para proteger a los inversionistas. El Senado, según el artículo, dejó la cuestión para comienzos de septiembre, cuando se espera una votación en el pleno.
El argumento central es que FTX dejó una lección regulatoria: las promesas privadas fallaron, mientras que las protecciones basadas en ley federal resistieron. Para las autoras, convertir ese estándar en norma nacional podría atraer más actividad cripto a entidades supervisadas en EE. UU. y reducir la dependencia de estructuras offshore o de supervisión fragmentada.