El Fondo Monetario Internacional advirtió que la tokenización puede mejorar la eficiencia del sistema financiero, aunque también hacerlo más vulnerable a perturbaciones rápidas. La representación de activos y pasivos en registros digitales programables permite automatizar operaciones, pero reduce el tiempo disponible para contener errores o episodios de tensión.
El avance importa porque la transformación más relevante se está produciendo dentro de las finanzas reguladas, incluidos bancos, gestoras e infraestructuras de mercado. La liquidación atómica —la entrega de un activo y su pago de forma simultánea— puede reducir el riesgo de contraparte y los costes operativos, mientras que los registros compartidos eliminan parte de las tareas de conciliación.
Esa velocidad también elimina algunos márgenes de seguridad del sistema tradicional. Los plazos de liquidación permiten compensar obligaciones, reunir financiación e intervenir antes de que una transacción sea definitiva. En un entorno automatizado, las llamadas de margen o liquidaciones activadas por contratos inteligentes podrían forzar ventas y transmitir tensiones entre instituciones casi de inmediato.
El FMI identifica además riesgos vinculados con fallos de código, datos incorrectos y la concentración de funciones críticas en infraestructuras compartidas. Por ello, plantea que los contratos de importancia sistémica cuenten con auditorías independientes, controles formales, procedimientos transparentes para modificar el código y mecanismos de pausa ante emergencias.
El organismo sostiene que el resultado de la tokenización para la estabilidad financiera sigue siendo incierto. Su desarrollo dependerá de marcos regulatorios claros, activos de liquidación seguros, certeza jurídica sobre la propiedad y la firmeza de las operaciones, una gobernanza sólida del código y coordinación internacional.