La Autoridad Europea de Valores y Mercados, ESMA, centrará su atención en los riesgos de custodia cripto tras la transición al marco MiCA. Según la información disponible, el regulador evaluará áreas clave como la gestión de claves, la respuesta ante incidentes y la dependencia de proveedores tecnológicos de terceros.
El movimiento es relevante porque la custodia es una de las funciones más sensibles dentro del ecosistema cripto: quien administra los activos debe proteger tanto la infraestructura técnica como los procesos operativos que sostienen el acceso a esos fondos. Para empresas y usuarios, el escrutinio regulatorio puede traducirse en mayores exigencias sobre controles internos y continuidad operativa.
La revisión de ESMA llega en el contexto de la aplicación de MiCA, el marco europeo diseñado para establecer reglas comunes para los mercados de criptoactivos. En esa transición, los proveedores de servicios cripto quedan bajo una supervisión más estructurada, especialmente en actividades donde los fallos tecnológicos o de gobernanza pueden tener impacto directo en clientes y plataformas.
Entre los puntos señalados por el regulador se encuentra la gestión de claves, un componente central de la custodia digital. También se analizará cómo responden los proveedores ante incidentes y hasta qué punto dependen de terceros para tecnología crítica.
La iniciativa refuerza el mensaje de que la regulación europea no se limita a la autorización formal de los participantes del sector. También apunta a revisar la resiliencia operativa de los servicios que sostienen la infraestructura cripto en la Unión Europea.