Bitcoin cerró junio con una caída cercana al 20%, después de descender hasta la zona de los 58.000 dólares, su nivel más bajo desde 2024. El retroceso también completó un tercer trimestre consecutivo de pérdidas.
La lectura trimestral amplía la dimensión del movimiento: se trata de la racha negativa más prolongada desde 2022, cuando bitcoin encadenó cuatro trimestres en rojo. Por eso, el gráfico presenta un panorama más débil que el descenso mensual considerado de forma aislada.
La presión ya era visible durante junio. Bitcoin perdió soportes relevantes, mientras la demanda institucional se debilitó y los fondos cotizados al contado de Estados Unidos registraron salidas persistentes. La liquidación de posiciones apalancadas también intensificó varios episodios de volatilidad.
El área de 59.000 a 60.000 dólares pasó a ser una referencia central para los observadores técnicos. Una pérdida sostenida de esa zona podría prolongar la tendencia bajista, aunque las señales gráficas describen condiciones de mercado y no garantizan movimientos futuros.