SpaceX (SPCX) se prepara para incorporarse oficialmente al Nasdaq 100 el 7 de julio, después de recaudar 75.000 millones de dólares en la mayor OPV registrada, según CoinDesk. La acción llegó a subir hasta 225 dólares tras su debut del 12 de junio, pero la semana pasada había retrocedido a 162 dólares, un descenso del 28% desde su máximo histórico.
El movimiento importa para los mercados porque la entrada en un índice de referencia suele verse como un hito positivo: puede aumentar la visibilidad de una compañía y atraer demanda de fondos pasivos que replican el índice. Sin embargo, el análisis citado por CoinDesk advierte que esa expectativa no siempre se traduce en nuevas subidas, sobre todo cuando el valor ya ha tenido un fuerte rally antes de la inclusión.
Los ejemplos recientes apuntan a esa cautela. Palantir entró al Nasdaq 100 el 23 de diciembre de 2024, pero sus acciones tocaron techo alrededor de esa fecha y cayeron cerca de un 25% en las semanas posteriores. Strategy (MSTR), la mayor compañía cotizada con bitcoin en balance, también se incorporó al índice ese mismo día, aunque su máximo de ciclo había llegado un mes antes, cerca de 543 dólares, cuando bitcoin rondaba los 100.000 dólares.
En el caso de Strategy, CoinDesk destaca que la acción cotiza ahora alrededor de 100 dólares, una corrección aproximada del 80% desde su pico. Ese antecedente es relevante para el ecosistema cripto porque MSTR ha funcionado como una vía bursátil de exposición a bitcoin, y su comportamiento muestra que la narrativa de inclusión en índices puede quedar superada por el ajuste de expectativas.
SpaceX llega al Nasdaq 100 tras una salida a bolsa vinculada al auge de la infraestructura de inteligencia artificial, en un momento de fuerte demanda por cómputo, semiconductores, memoria y componentes HBM. La lectura central no es que la inclusión sea negativa por sí misma, sino que la historia reciente sugiere prudencia: cuando el entusiasmo ya está descontado, entrar en un gran índice no garantiza una nueva fase alcista.