La Ley Clarity, el proyecto estadounidense diseñado para definir con mayor precisión qué activos digitales serían valores, materias primas u otras categorías, quedó en una posición más débil tras no conseguir una votación procedimental en el Senado antes del receso de verano. Según CoinDesk, el bloqueo no implica el fin de la política cripto en Washington, pero sí complica la posibilidad de que el Congreso apruebe este año una ley específica de estructura de mercado.
El punto importa porque el proyecto buscaba aclarar quién supervisa a las empresas cripto y dar a la CFTC una autoridad explícita sobre buena parte del comercio de activos digitales considerados materias primas. Sin esa ley, el sector seguiría operando con una combinación de guías regulatorias, declaraciones de política y normas existentes, un marco que puede funcionar en el corto plazo pero ofrece menos estabilidad para empresas e inversores institucionales.
CoinDesk señala que la SEC y la CFTC ya han intentado cerrar algunos vacíos. La SEC mantiene pendiente una iniciativa para facilitar el camino de los valores tokenizados y también prepara una propuesta de “regulation crypto” que podría aliviar el proceso para desarrolladores y proyectos emergentes. Aun así, el presidente de la SEC, Paul Atkins, ha defendido que solo el Congreso puede dar una autoridad duradera mediante legislación integral.
Otros reguladores también forman parte del cambio. Las agencias bancarias han estado otorgando cartas bancarias a firmas cripto, mientras la Reserva Federal trabaja en un acceso más adaptado a sus rieles de pago y servicios. Además, el Tesoro y el IRS avanzan en políticas específicas para activos digitales, lo que refuerza una tendencia regulatoria que sería difícil de revertir por completo.
El sector ya obtuvo una victoria importante con la aprobación de la Ley GENIUS sobre stablecoins, que incorporó formalmente a los emisores de stablecoins al sistema financiero regulado de EE. UU. Sin embargo, la falta de una ley de estructura de mercado mantiene incertidumbres, especialmente si el control político en Washington cambia y futuras autoridades revisan guías o posiciones regulatorias.
Aunque una derrota definitiva de Clarity podría presionar al mercado, CoinDesk subraya que el impulso legislativo no desaparecería necesariamente. Versiones anteriores de este esfuerzo, como FIT21 y la propia Clarity Act, ya avanzaron en la Cámara de Representantes y en comités del Senado, por lo que el debate probablemente volverá si el Congreso no logra aprobar el proyecto este año.