Bitcoin ganó cerca de un 7% en la semana terminada el 5 de julio, su mejor avance semanal desde marzo, en un contexto en el que las expectativas de inflación en Estados Unidos se han enfriado. Según CoinDesk, la señal principal proviene de los breakevens de inflación, una medida del mercado de bonos que compara deuda pública tradicional con bonos protegidos contra la inflación.
El movimiento importa porque una inflación esperada más baja reduce la presión sobre la Reserva Federal para subir las tasas de interés. En particular, el breakeven a dos años cayó por debajo del 2%, el objetivo de inflación de la Fed, mientras que las métricas de más largo plazo también han bajado con fuerza en las últimas semanas.
CoinDesk señala que tanto el breakeven a dos años como los precios del petróleo WTI retrocedieron a niveles vistos antes del inicio de la guerra de Irán a finales de febrero. Esa combinación ha llevado a algunos observadores a cuestionar los temores inflacionarios, las apuestas por nuevas subidas de tasas y la fortaleza del dólar.
Para bitcoin, el punto de mercado es directo: si el dólar pierde apoyo, el obstáculo para una nueva subida de BTC podría ser menor, ya que ambos activos suelen mostrar una relación inversa. Aun así, el posicionamiento alcista en el dólar aparece concentrado y vulnerable a ajustes bruscos, según el análisis citado por CoinDesk.
El próximo foco será el 14 de julio, cuando Estados Unidos publique el índice de precios al consumidor de junio. No todos comparten la lectura optimista: algunos analistas advierten que el mercado podría estar sobrestimando el efecto de la caída del petróleo y subestimando la persistencia de la inflación subyacente, especialmente en servicios.