Dos grandes propuestas de regulación digital avanzaron el 29 de junio con cambios relevantes, pero conservaron un punto común: la verificación de edad. En Washington, la Cámara de Representantes aprobó el Kids Internet and Digital Safety Act, basado en una versión revisada de KOSA, por 267 votos contra 117. En Bruselas, los negociadores se reunieron para una ronda clave sobre Chat Control 2.0, la norma europea de protección infantil en línea. En ambos casos, las medidas más criticadas retrocedieron, pero los controles de edad permanecieron.
El asunto importa porque la verificación de edad puede afectar no solo a menores, sino también a adultos, plataformas y servicios digitales. La tesis del artículo de CoinDesk es que, si una web debe comprobar que un usuario tiene edad suficiente, en la práctica puede acabar verificando a todos los visitantes. Eso convertiría una experiencia de navegación anónima en una experiencia identificada, con nuevos riesgos para empresas que tendrían que almacenar y proteger datos sensibles.
La fuente cita el caso del Reino Unido como advertencia. Bajo la Online Safety Act, el regulador Ofcom ha abierto más de 90 investigaciones y ha comenzado a imponer multas, mientras algunos usuarios deben entregar documentos oficiales o someterse a escaneos faciales para acceder a contenido común. También se señala que un solo proveedor reportedly alimenta cerca del 60% de los sitios que requieren controles de edad, lo que concentraría información sensible en pocas manos.
El artículo plantea una alternativa técnica: distinguir entre verificar una edad y recolectar una identidad. Mediante pruebas de conocimiento cero, una persona podría demostrar que supera un umbral, como 18 o 13 años, sin revelar su nombre, fecha de nacimiento o documento. Según la fuente, la Unión Europea ha reconocido parcialmente esta vía en una app de verificación de edad diseñada para demostrar mayoría de edad sin compartir otros datos personales, aunque las leyes no siempre exigen ese modelo.
Para el ecosistema cripto y de identidad digital, el debate conecta con una cuestión más amplia: cómo probar atributos o permisos sin exponer información personal. CoinDesk vincula este problema con la llegada de agentes de inteligencia artificial que actuarán en nombre de personas, empresas o gobiernos y que también necesitarán demostrar autorizaciones sin revelar innecesariamente quién está detrás. La decisión regulatoria, por tanto, no trata solo de controles de edad, sino del tipo de capa de identidad que podría quedar integrada en internet.