El mercado de cartas Pokémon está creciendo hasta una escala estimada de entre 10.000 y 15.000 millones de dólares, y varias startups cripto intentan capturar parte de esa actividad mediante la tokenización de tarjetas físicas. Según CoinDesk, plataformas como Deadstock, de ATH Labs, buscan guardar cartas de alto valor en bóvedas y emitir tokens que representen la propiedad de cada tarjeta, permitiendo transferencias digitales sin mover el objeto físico.
El desarrollo importa porque las cartas coleccionables han pasado de ser un nicho de aficionados a comportarse cada vez más como una clase de activo alternativo. CoinDesk cita largas filas en tiendas como Costco, límites de compra en grandes minoristas y ventas relevantes en eBay, donde las cartas individuales movieron 2.620 millones de dólares en 2025. En ese contexto, la infraestructura tradicional sigue siendo lenta: graduación, publicación en mercados, comisiones y envíos físicos pueden hacer que la compraventa tome semanas o meses.
La propuesta de blockchain es reducir parte de esa fricción. En el modelo descrito por ATH Labs, una carta, especialmente ejemplares PSA-10, se autentica, se almacena bajo custodia profesional y queda vinculada uno a uno con un token. Ese token puede cambiar de dueño mientras la carta permanece guardada, y el propietario puede solicitar la entrega física si decide redimirla.
El interés no se limita a Deadstock. CoinDesk señala que Courtyard procesa alrededor de 139 millones de dólares en volumen a 30 días y genera comisiones anualizadas de unos 48 millones de dólares, según datos de DeFiLlama. También menciona a Collector-Crypto y Phygitals como otros proyectos que tokenizan cartas coleccionables, además de MemeStrategy, que afirma haber lanzado un fondo de cartas Pokémon tokenizadas para inversores profesionales.
Aun así, el obstáculo central es la liquidez. eBay conserva una ventaja de red difícil de replicar: más compradores, más vendedores y un historial profundo de ventas completadas que ayuda a formar precios. En coleccionables, donde diferencias pequeñas de estado, centrado, procedencia o calificación pueden alterar mucho el valor, un mercado tokenizado con pocos usuarios podría ser más difícil de valorar que una carta listada en una plataforma establecida.
ATH sostiene que su acceso a inventario mediante una alianza con Japan Trading Card Center puede darle una ventaja, ya que cada token debe estar respaldado por una carta física real. Pero la prueba decisiva será si suficientes coleccionistas prefieren negociar un token en lugar de vender en eBay, acudir a convenciones o conservar sus cartas fuera de estos sistemas.