Joi AI recibió más de 150.000 candidaturas después de anunciar la búsqueda de diez “consultores de masturbación” remunerados. La respuesta dejó una proporción extraordinaria: más de 15.000 aspirantes por cada plaza disponible.
La convocatoria importa porque muestra la atención que pueden atraer las empresas que combinan inteligencia artificial y sexualidad. Para Joi AI, el volumen de solicitudes también convirtió un proceso de contratación muy reducido en un fenómeno de interés público.
El planteamiento de la empresa era seleccionar únicamente a diez personas para el trabajo. Frente a ese límite, la cifra de candidatos evidencia una demanda muy superior a la capacidad de la convocatoria.
El episodio se sitúa en la vertiente cultural y social de la inteligencia artificial, más que en los mercados de criptomonedas. Con la información disponible, no se detallan los criterios de selección, las condiciones de los puestos ni el resultado final del proceso.