La regulación europea Markets in Crypto-Assets, conocida como MiCA, llegó a una fase clave: desde el 1 de julio de 2026 terminó el periodo transitorio que permitía a ciertas firmas operar bajo normas nacionales anteriores. Según CoinDesk, las empresas que atienden a clientes en la Unión Europea ahora necesitan autorización completa o deben dejar de prestar esos servicios.
El cambio importa porque MiCA ofrece un marco unificado para actividades como custodia, asesoría e intercambio de criptoactivos, mientras que el panorama estadounidense sigue repartido entre varios reguladores, incluidos la SEC, la CFTC, FinCEN y autoridades estatales. Para asesores, compañías y clientes, el punto central es la gobernanza: segregación de activos, auditorías independientes, monitoreo en tiempo real, requisitos de capital y divulgaciones de riesgo comprensibles.
CoinDesk presenta el modelo europeo como una posible señal de hacia dónde podría avanzar Estados Unidos. La publicación señala que en septiembre de 2025 la SEC y la CFTC emitieron una declaración conjunta sobre la negociación de ciertos productos cripto al contado en mercados registrados, y que en marzo de 2026 publicaron orientación conjunta sobre la clasificación de criptoactivos y el encaje de las stablecoins.
El artículo también subraya que el riesgo operativo es parte del riesgo de inversión en activos digitales. En la práctica, eso implica revisar quién controla los activos, quién puede moverlos, cómo se aprueban las transacciones y cómo se reconcilian las posiciones, especialmente en un sector donde los estándares de custodia, administración, auditoría y reporte no siempre son tan consistentes como en los mercados tradicionales.
Para las firmas que trabajan con criptoactivos, la lección es preparar controles antes de que la presión regulatoria sea inmediata. Documentar procesos, separar funciones, definir permisos de billeteras, establecer fuentes de valoración y registrar el tratamiento contable de cada transacción material puede reducir fricciones cuando llegan auditorías, revisiones internas o nuevas exigencias regulatorias.