El Senado de Estados Unidos podría conocer tan pronto como la próxima semana una nueva versión de la Digital Asset Market Clarity Act, el proyecto que busca establecer reglas para la industria cripto, según personas familiarizadas con el proceso citadas por CoinDesk. El texto combinaría el trabajo de los comités de Banca y Agricultura del Senado, en un intento por llevar la iniciativa al pleno hacia finales de julio.
El avance importa porque la propuesta es uno de los esfuerzos más relevantes en Washington para definir la estructura regulatoria de los mercados de activos digitales. Para empresas, desarrolladores e inversores del ecosistema, el resultado podría influir en cómo se reparten competencias entre reguladores y en qué protecciones se exigen a intermediarios y participantes del mercado.
Aun así, el proyecto sigue lejos de estar asegurado. Según CoinDesk, el borrador unificado aún no cuenta con el respaldo demócrata necesario y necesitaría 60 votos para avanzar en el Senado. Uno de los puntos más sensibles es una disposición ética solicitada por demócratas para limitar que altos funcionarios del gobierno, incluido el presidente, mantengan vínculos comerciales con el sector cripto.
Las conversaciones también siguen abiertas en otros temas, como la preeminencia federal frente a normas estatales y la composición de la SEC y la CFTC. El nuevo texto no sería una simple suma de las versiones aprobadas por los comités, sino una versión negociada que, según la fuente, pondría más énfasis en la protección del consumidor.
Otro elemento observado por el sector DeFi es la permanencia de la Blockchain Regulatory Certainty Act dentro del paquete. Esa sección busca que desarrolladores cripto no sean tratados como transmisores de dinero bajo normas federales cuando no manejan activos de clientes.
El calendario añade presión. El Senado tiene pocas semanas antes del receso de verano y de que la política legislativa se vea absorbida por otras prioridades. Incluso si el Senado aprobara una versión, la Cámara de Representantes tendría que aceptarla antes de que pudiera llegar al escritorio del presidente Donald Trump para su firma.