XRP Ledger incorporó en su versión 3.3.0 seis enmiendas propuestas, entre ellas una función llamada “Confidential Transfers” dirigida a usuarios institucionales. La actualización permitiría cifrar saldos y montos de pagos en Multi-Purpose Tokens, el formato que Ripple ha promovido para fondos, bonos y otros activos financieros tokenizados.
El cambio importa porque aborda una de las tensiones centrales para la adopción institucional de blockchains públicas: la necesidad de privacidad operativa sin perder capacidad de verificación. Según CoinDesk, las cuentas y el tipo de token seguirían visibles, mientras que los saldos individuales y los importes transferidos podrían cifrarse, con mecanismos criptográficos para comprobar que las transacciones son válidas sin revelar las cifras.
La propuesta llega en un momento en que XRPL ya concentra actividad relevante en activos del mundo real. RWA.xyz registra alrededor de 1.380 millones de dólares en activos distribuidos sobre la red, incluyendo 845,7 millones de dólares de RLUSD. Fuera de RLUSD, CoinDesk calcula más de 530 millones de dólares en activos tokenizados rastreados, con emisores como Ondo, VERT Capital, Archax y Societe Generale.
La primera versión de Confidential Transfers sería limitada. Los usuarios tendrían que optar por el formato cifrado y, por ahora, la función aplicaría a pagos directos de MPT entre cuentas; no cubriría operaciones en el exchange integrado de XRPL, escrow ni checks.
Las otras cinco enmiendas también están orientadas a usos institucionales. Incluyen herramientas para agrupar hasta ocho transacciones, permitir que una cuenta cubra comisiones y reservas de otra, delegar permisos específicos a terceros y modificar ciertas propiedades de un token después de su emisión. La versión 3.3.0 también incluye correcciones y mejoras reportadas en uso de memoria y sincronización de nodos.
Nada de esto está activo todavía. Para entrar en vigor, las enmiendas de XRPL necesitan al menos 80% de apoyo de validadores confiables durante dos semanas continuas; después, la prueba práctica será si emisores como Aviva, Ondo u otras instituciones deciden usar el cifrado de saldos y tamaños de transferencia.