Las acciones de Circle se desplomaron un 16% después de que Open Standard presentara Open USD (OUSD), una stablecoin prevista para finales de 2026. El consorcio reúne a más de 140 compañías, entre ellas Stripe, Coinbase, Visa, Mastercard y BlackRock, y propone repartir con sus socios los ingresos generados por las reservas del token.
El planteamiento afecta directamente a una pieza central del negocio de Circle: los intereses obtenidos con los activos que respaldan USDC. La participación de grandes plataformas financieras también desafía otra ventaja de Circle, su red de socios institucionales, y desplaza parte de la competencia hacia empresas de pagos, exchanges, billeteras y otros canales de distribución.
Pese a la reacción bursátil, algunos analistas consideran prematuro asumir que OUSD desplazará a USDC. Como precedente señalan a USDG, la stablecoin de Paxos respaldada por otro consorcio y con un modelo de reparto de ingresos. Desde su lanzamiento a finales de 2024, USDG alcanzó una oferta de 3.000 millones de dólares, frente a los 73.000 millones de USDC y los 145.000 millones de USDT, según datos citados por CoinDesk.
Open Standard también dejó cuestiones importantes sin resolver, como su estructura de propiedad, el marco de licencias del emisor, las redes blockchain elegidas y el mecanismo para distribuir los ingresos de las reservas. Además, reunir empresas reconocidas no garantiza que estas modifiquen sus operaciones ni que consumidores y compañías adopten el nuevo activo.
El anuncio aumenta, además, la atención sobre la relación entre Circle y Coinbase. Ambas compañías fundaron el consorcio Centre, que inició la emisión de USDC, y mantienen un acuerdo para compartir ingresos vinculados a sus reservas cuya renovación estaría prevista para agosto. El episodio refuerza la idea de que el mercado de stablecoins podría evolucionar hacia una competencia entre múltiples emisores y, especialmente, entre las plataformas capaces de distribuir dólares digitales a gran escala.