Reality Labs, la unidad de Meta dedicada al desarrollo del metaverso, volvió a profundizar sus números rojos: sus pérdidas operativas crecieron un 10% el año pasado hasta alcanzar los 17.700 millones de dólares. Con ese resultado, la división acumula más de 60.000 millones de dólares en pérdidas desde 2020.
El dato importa porque muestra el tamaño del compromiso financiero de Meta con una visión tecnológica que todavía exige inversiones masivas. Para empresas, inversores y actores del ecosistema cripto vinculados a mundos virtuales, identidad digital o experiencias inmersivas, Reality Labs sigue siendo uno de los termómetros más visibles del interés corporativo por el metaverso.
Aun con el aumento de las pérdidas, Mark Zuckerberg mantiene el foco en el área y describió el momento como un año “pivotal” para el metaverso, según el material fuente. Esa postura sugiere que Meta no está tratando el proyecto como una apuesta secundaria, pese al costo acumulado.
Reality Labs ha sido una pieza central de la estrategia de Meta para construir productos y plataformas alrededor de experiencias virtuales. Sin embargo, las cifras subrayan la distancia entre la escala de la inversión y la rentabilidad de la división hasta ahora.
Para el sector, el caso Meta sigue funcionando como una señal ambivalente: confirma que las grandes tecnológicas aún ven potencial en el metaverso, pero también evidencia que convertir esa visión en un negocio sostenible continúa siendo un desafío costoso.