Bitcoin vivió una prueba práctica de gobernanza abierta con BIP-110, una propuesta destinada a limitar datos no financieros, como las inscripciones Ordinals, para liberar espacio en la cadena. Según CoinDesk, la iniciativa fue debatida por la comunidad de desarrolladores, no consiguió apoyo suficiente y quedó rechazada de facto por consenso distribuido, sin intervención de un regulador ni de un comité central.
El desarrollo importa porque muestra cómo se resuelven las disputas técnicas en Bitcoin cuando no hay una autoridad única que imponga cambios. Quienes apoyaban BIP-110 conservaron la opción de crear una cadena separada con sus reglas preferidas, mientras el resto del ecosistema pudo seguir usando la versión original de Bitcoin.
Esa bifurcación se produjo en el bloque 961.632, pero el mercado de minado eligió rápidamente la cadena original, más rentable. La nueva red heredó la elevada dificultad minera de Bitcoin, atrajo solo una fracción mínima del poder de cómputo y, de acuerdo con el reporte, produjo apenas dos bloques antes de detenerse.
Mientras tanto, la red principal de Bitcoin continuó operando sin interrupciones y retuvo prácticamente toda la actividad, la liquidez y la seguridad. Michael Saylor, fundador de Strategy, resumió el episodio en X diciendo que “Bitcoin worked exactly as designed”.
CoinDesk también señaló que el precio spot de bitcoin seguía cerca de 65.000 dólares y que persistía la demanda de protección bajista, con los datos de inflación de Estados Unidos de esa semana como posible factor para la trayectoria del precio. La lectura central del caso no es una recomendación de mercado, sino una demostración de cómo los incentivos y la adopción efectiva pueden decidir el destino de una propuesta dentro de Bitcoin.