La Unión Europea ha iniciado una revisión de su Reglamento de Mercados de Criptoactivos (MiCA), tres años después de su aprobación. La consulta, que cerrará alrededor de septiembre y se conoce informalmente como “MiCA 2.0”, busca actualizar unas reglas concebidas principalmente para el mercado al contado ante el avance de las stablecoins y la tokenización.
La revisión importa porque podría modificar las condiciones bajo las que operan emisores, bancos y empresas de activos digitales en Europa. También llega después de que Estados Unidos aprobara la Ley GENIUS, que estableció un marco para los pagos con stablecoins y asignó responsabilidades de supervisión a reguladores bancarios federales.
Uno de los puntos centrales es el tratamiento de las reservas. MiCA exige que los depósitos vinculados a stablecoins regresen al sistema bancario, mientras que el régimen estadounidense permite mantener reservas en deuda pública. La Comisión Europea estaría considerando si los emisores podrían invertir en instrumentos monetarios de gobiernos europeos, aunque la región carece de un mercado unificado de bonos del Tesoro comparable al estadounidense.
También se debaten el pago de rendimientos, el riesgo de que los depósitos migren desde los bancos hacia billeteras blockchain y las stablecoins emitidas por varias entidades en distintas jurisdicciones. Este último modelo permite presentar tokens como USDC como un activo único y fungible, pero genera dudas regulatorias sobre la distribución de responsabilidades y riesgos.
Otro posible cambio sería trasladar más competencias de supervisión a la Autoridad Europea de Valores y Mercados (ESMA), actualmente repartidas entre autoridades nacionales. La centralización podría reducir diferencias de aplicación entre países, aunque también suscita preocupación por una mayor burocracia y por su impacto sobre el crecimiento de las empresas del sector.