Reino Unido ha dado nuevas señales de que quiere tomarse más en serio su ambición de convertirse en un centro global de criptoactivos. Según una columna publicada por CoinDesk, la Autoridad de Conducta Financiera (FCA) finalizó recientemente reglas para empresas cripto, mientras que el Banco de Inglaterra retiró límites previamente propuestos para tenencias de stablecoins vinculadas a monedas fiat y redujo del 40% al 30% el requisito de reservas que los emisores deben mantener en el banco central.
El avance importa porque apunta a un entorno más operativo para empresas, consumidores e instituciones que buscan claridad regulatoria. La FCA ofreció orientación sobre requisitos de capital, admisiones, divulgaciones y conducta, mientras que los cambios del Banco de Inglaterra responden a preocupaciones de que el diseño anterior podía frenar el uso de stablecoins a escala.
El contexto es relevante: en 2022, el entonces primer ministro Rishi Sunak planteó la meta de convertir al país en un “global cryptoasset hub”, pero la industria había visto esa promesa como lejana. Las propuestas de noviembre de 2025 del Banco de Inglaterra incluían límites de 20.000 libras para individuos y 10 millones de libras para empresas en stablecoins sistémicas en libras esterlinas, medidas que recibieron críticas por su alcance restrictivo.
La columna también contrasta la posición británica con otros mercados. En Europa, el marco MiCA comenzó con reglas específicas para stablecoins, mientras que en Estados Unidos el GENIUS Act busca sustituir una mezcla de orientaciones estatales y federales por estándares exigibles sobre reservas, derechos de rescate, divulgaciones y custodia. Para Reino Unido, el desafío será ofrecer certeza sin perder competitividad frente a jurisdicciones que ya avanzaron en esa dirección.
Aun así, el proceso no está cerrado. El sector trabaja con la vista puesta en octubre de 2027, cuando será obligatorio que las firmas que operen en Reino Unido estén autorizadas bajo el nuevo régimen cripto. Quedan pendientes áreas como DeFi, resiliencia operativa para firmas que usan tecnología de registro distribuido y el tratamiento fiscal de activos digitales, además de la prueba política de mantener continuidad regulatoria durante una transición de liderazgo.