El Servicio Federal de Seguridad de Rusia, conocido como FSB, afirmó que detuvo a más de 20 personas en Moscow City, el distrito financiero de la capital, por presuntamente trabajar en oficinas de intercambio de criptomonedas no registradas. Según la agencia, esos puntos se usaban para mover a Ucrania dinero robado a víctimas rusas mediante estafas.
El caso importa para el ecosistema cripto porque vuelve a situar a los intercambios no regulados en el centro de una investigación de seguridad nacional. Las autoridades rusas dijeron que, junto con el Ministerio del Interior, cerraron nueve canales utilizados para transferir fondos al extranjero a través de criptomonedas, una señal de mayor presión sobre servicios que operan fuera del registro oficial.
De acuerdo con el FSB, la presunta red se apoyaba en centros de llamadas ubicados en Ucrania que contactaban de forma remota a ciudadanos rusos, incluidos pensionistas. Las víctimas habrían recibido instrucciones detalladas por teléfono para acudir a las oficinas de intercambio, comprar criptomonedas y enviarlas a cuentas controladas por los sospechosos.
La agencia no identificó las casas de cambio implicadas, las criptomonedas utilizadas ni el monto total supuestamente sustraído. Tampoco presentó pruebas públicas que respalden su afirmación de que la operación estaba coordinada por centros de llamadas ucranianos.
El operativo se produce en un contexto de medidas rusas contra entidades cripto que Moscú vincula con la financiación del esfuerzo bélico de Ucrania. En enero, Rusia prohibió el exchange WhiteBit, fundado en Ucrania, como parte de esa línea de actuación descrita por las autoridades.