Un análisis publicado por CoinDesk plantea que los gráficos nominales de bitcoin y del S&P 500 no cuentan toda la historia: al ajustar ambos activos por el crecimiento de la oferta monetaria M2 de Estados Unidos, la imagen se vuelve más cautelosa. Según el artículo, bitcoin cotiza cerca de 66.000 dólares tras haber caído desde un máximo de 126.000 dólares en octubre del año pasado, mientras el S&P 500 se mantiene cerca de máximos históricos en términos nominales.
La lectura importa porque M2 mide una parte amplia de la liquidez disponible, incluyendo efectivo, depósitos en cuentas corrientes y de ahorro, fondos monetarios y otros instrumentos líquidos de corto plazo. Si los activos suben en dólares, pero no avanzan con la misma fuerza frente al aumento de la cantidad de dinero, su desempeño real frente a la expansión monetaria puede parecer menos robusto.
En el caso de bitcoin, CoinDesk señala que algunos observadores lo consideran un indicador sensible a la liquidez en dólares. El ratio BTC/M2, que compara el precio de bitcoin con la oferta monetaria, habría subido con fuerza entre 2023 y 2025, pero ahora muestra una posible figura técnica de “hombro-cabeza-hombro”, tradicionalmente interpretada como una señal bajista por analistas técnicos.
El artículo también aplica la misma lógica al S&P 500. Aunque el índice ronda los 7.511 puntos, muy por encima de su máximo cercano a 1.500 puntos durante la burbuja puntocom, al ajustarlo por el crecimiento de M2 apenas habría recuperado recientemente aquel nivel de comienzos de siglo. CoinDesk matiza que esto no implica necesariamente que las acciones estén tan extendidas como en 1999-2000, ya que las ganancias corporativas actuales se consideran más fuertes y duraderas.
La conclusión del análisis es que la liquidez sigue siendo una variable clave para interpretar los mercados de riesgo. Si bitcoin, uno de los activos más sensibles a ese entorno, pierde terreno frente al crecimiento de M2, podría sugerir que parte de la fortaleza nominal de otros activos descansa sobre una base más estrecha de lo que muestran los gráficos tradicionales.