Las empresas cripto polacas no pueden solicitar una licencia MiCA en su propio país después de que el presidente Karol Nawrocki se negara a firmar la legislación que facultaría al supervisor financiero para concederla. Con el fin del periodo transitorio de la Unión Europea, las compañías deben buscar autorización en otro Estado miembro o arriesgarse a cerrar.
La situación afecta especialmente a las empresas pequeñas. Polonia cuenta con alrededor de 2.000 proveedores de servicios de activos virtuales registrados, pero solo una cantidad reducida habría conseguido autorización fuera del país. El bloqueo podría provocar cierres, traslados y una mayor concentración del sector en compañías capaces de asumir los costes regulatorios.
La Autoridad de Supervisión Financiera de Polonia explicó que ninguna entidad pública nacional ha sido designada para supervisar las actividades cubiertas por MiCA, salvo determinados emisores de tokens de dinero electrónico. Por ello, el país carece de un sistema plenamente funcional para recibir y resolver solicitudes.
Una licencia concedida en cualquier Estado de la UE permite operar en todo el bloque, además de Islandia, Liechtenstein y Noruega. Las firmas polacas pueden recurrir a jurisdicciones como Lituania, Letonia o Alemania y utilizar después el mecanismo de pasaporte europeo para prestar servicios en Polonia.
Nawrocki sostiene que la ley vetada otorgaba poderes excesivos al regulador, incluida la capacidad de bloquear sitios web, y que favorecía a bancos y grandes corporaciones frente a las startups. Representantes del sector respaldan un marco común europeo, pero cuestionan disposiciones nacionales como la posibilidad de congelar fondos durante meses y bloquear páginas antes de agotar las vías de apelación.